Es un hecho evidente que la vestimenta ha acompañado al ser humano desde sus inicios. Los principales motivos para cubrir el cuerpo fueron la protección contra el frío, el pudor y, también, el adorno del cuerpo por motivos socioculturales o religiosos.

Con el paso del tiempo, la moda ha cambiado muchísimo, tanto como nosotros mismos. ¿O quizás no?

Personalmente, considero que la esencia sigue siendo la misma. La moda nos abriga y protege nuestra piel, pero también nos sitúa en un momento de la historia y un espacio determinados. Nos une a un grupo de personas y a su vez nos diferencia de los demás, nos define, la moda cuenta una historia de nosotros mismos.

Ya sea en su vertiente más funcional o llevada a su máxima expresión, como arte, la moda no deja de ser un medio de comunicación.

Sin embargo, hay aspectos que a muchas de nosotras nos han alejado del mundo que rodea a la vestimenta. Hoy me propongo analizar dos de ellos, la exclusividad y los cánones de belleza, y darles la vuelta (en la medida de lo posible) con el objetivo de zanjar enemistades y por qué no, firmar mi propia paz con este mundo que no siempre (ni en todas sus vertientes) me ha gustado.

Estoy segura de que sabéis de lo que hablo e incluso muchas de vosotras habréis tenido esta misma sensación.

Pues bien, analicemos, ¿por qué estos factores asocian la moda a la frivolidad y hacen que provoque rechazo?

 

  1. Exclusividad, estatus social o sello personal.

La moda a lo largo de la historia ha marcado el estatus al que pertenecía un individuo, siendo factor diferenciador con el resto de clases sociales. Hoy en día sigue siendo así, llevar un artículo con la insignia de una prestigiosa firma indica tener un alto nivel económico (al menos en apariencia) lo que puede diferenciar al que lo lleva del resto de personas.

Esto genera un problema cuando se lleva al extremo o se saca de su contexto. El entorno influye en que la percepción de este aspecto pueda ser muy negativa (incluso perversa) ya que, si existe una gran desigualdad social o se está atravesando una crisis económica, como la que estamos viviendo actualmente, el exceso de materialismo está de más. No se puede perder el sentido común y olvidar qué es lo realmente importante (aunque a veces ocurre en el mundo de la moda, he ahí su “frivolidad”)

Pero… ¿por qué no miramos más allá?, la exclusividad puede atribuirse a otras muchas cosas que no implican un precio desorbitado ni un nombre de prestigio detrás.

Sé que llevo algo exclusivo cuando me pongo aquel jersey retro de lana que usó mi abuela en su juventud, de una calidad que confirma su elaboración artesanal (lejana a las que se encuentran hoy en día en la mayoría de las tiendas de moda). Ese jersey es único y tiene un gran valor sentimental que supera con creces el valor económico de las prendas más exclusivas.

Además, para encontrarlo no necesité hacer colas infinitas ni pelearme con miles de personas como les sucedió a aquellos que quisieron una prenda de la colección Balmain para H&M (ehhh, ¿no habéis visto aún este vídeo? Sin palabras…) Al contrario, fue una experiencia mucho más enriquecedora. Navegué en los baúles de mis abuelos haciendo un emotivo viaje a su pasado y a mis orígenes, los de mi familia.

También es exclusiva aquella falda de patchwork que me hice con las prendas más queridas (y desgraciadamente más desgastadas) de mi armario, aquellas que cuesta tanto desechar y que acaban en una caja polvorienta que abrimos una vez al año, como si tuviésemos la esperanza de que al volver a abrirla las prendas aparecerán perfectas e impolutas cual ave fénix renaciendo de sus cenizas. Pues en este caso sí, ¡renacieron en forma de una preciosa falda!, pero por imaginación y dedicación más que por magia.

Y sí, todas (o al menos una mayoría, no quisiera generalizar) hemos querido sentirnos alguna vez especiales y “exclusivas” a través de la moda. ¡Es una situación totalmente normal!

Además, a veces es necesario darnos algún capricho y cuidarnos más a nosotras mismas, pero esto no implica necesariamente gastarnos más dinero. Puedes elegir comprarte un bolso de firma, una prenda única hecha a mano del puestecito de aquella maravillosa feria artesanal o dedicar tiempo a hacerte algo tú misma, elige qué opción se adapta más a tu visión de exclusividad y permítete sentirte especial.

En conclusión, querer algo exclusivo no significa que seamos más o menos materialistas. Tal como yo lo veo, la exclusividad puede ser positiva o negativa dependiendo de su contexto y del significado subjetivo que cada uno le atribuimos, en definitiva, de la perspectiva con la que se mire.

 

  1. Canon de belleza: resaltar virtudes, esconder defectos, disfrazarse o cambiar.

El canon de belleza tampoco es nada nuevo, sin embargo, cambia con cada época. La moda tiene el poder de alterar visualmente nuestra imagen para adaptarla al estereotipo del momento. En el pasado (y en ocasiones también en el presente) la silueta de una mujer enfundada en sus ropajes podía alejarse mucho de su versión más natural, el desnudo.

Un ejemplo de ello son aquellos corsés imposibles que una vez puestos cortaban la respiración y a veces, por abuso, no se podían volver a quitar, pues la espalda de quien lo llevara corría el peligro de partirse en dos… ¡literalmente!

Corset del siglo XIXMujer con corsé en el siglo XIX.

Hoy en día, las fajas que utilizan algunas celebrities para conseguir una cintura de avispa no se alejan mucho del corsé “anti-respiración”. El mejor consejo que puedo daros respecto a este tema es que directamente no sigáis el ejemplo de esas celebrities “cuerpo 10” (y 0 salud). Además, como experta en el tema (llevé corsé muchos años por problemas de espalda) he de decir que llevar un corsé no es nada divertido y tampoco mi cintura es de avispa (¡soy tan recta como una tabla!, y a mucha honra) así que no dejes que te engañen con métodos “milagro” que nunca se cumplen.

Kim Kardashian y su faja-corsetKim Kardashian y su “famosa” faja-corsé.

Pero bien es cierto que la moda pueda hacer nuestras formas más proporcionadas si eso es lo que queremos, una falda de vuelo puede dibujar una cintura y una blusa con hombreras puede contrarrestar unas caderas pronunciadas. Si sabemos cómo jugar con las prendas de nuestro armario el resultado puede ser increíble. Sí, se puede conseguir sin dietas ni ejercicio 25 horas al día, sin quirófanos y lo que es mejor: sintiéndonos cómodas en nuestra propia piel.

Look Pepa Rus con vestido que favorece su figuraPepa Rus con un look que favorece su tipo de cuerpo.

Es cuestión de conocerte y hacer de la moda tu aliada. Sabrás que lo has conseguido cuando potencies aquello que más te gusta de ti misma sin intentar esconder los defectos (y mucho menos cambiarlos a través de métodos imposibles).

No es cuestión de disfrazarse sino de sentirte cómoda resaltando tus virtudes y quitándole importancia a aquello que consideras como “defecto”. Al fin y al cabo, tu cuerpo te acompañará toda la vida y el canon mañana renacerá en otra de sus inalcanzables versiones.

 

Nerea Mayoral
Diseñadora y asesora de imagen de Being Inclusive
nerea@beinginclusive.com